Cada estante es una ventana a un mundo interior
Queremos demostrar que se puede compartir arte y rescatar nuestras raíces sin depender de nadie más que de nosotros mismos. Creamos un lugar donde entra cualquiera, sin pagar ni consumir para estar. La curaduría de cada copropietario traza un mapa de nuestra cultura. Queremos ver tu nombre en los estantes.
La comunidad se arma ahora. El local se firma cuando los 148 estantes tengan dueño.
Firmamos el contrato del local cuando los 148 estantes tengan dueño.
La Esquina tendrá 150 estantes físicos. 148 se completan con quienes pagan su cuota anual. Uno es el Estante de los Miedos. Otro se reserva para intercambio o donación. Primero se completa la comunidad; después se construye el espacio.
Cada estante que se reserva acerca el día de apertura. El tuyo puede ser el siguiente.
Quiero formar parteUna sola cuota, un solo pago.
Todos los dueños de estante pagan lo mismo. Nadie tiene un lugar mejor por pagar más.
Dueño de estante
USD 9 / mes
Un solo pago adelantado de 12 meses: USD 108. Incluye tu estante exclusivo, tu lugar en la comunidad de copropietarios y la suscripción de lector sin costo aparte.
Suscriptor
USD 10 / año
Para quien aún no tiene estante y quiere llevarse libros a casa (hasta dos semanas por vez). Leer en La Esquina siempre es gratis.
Con tu cuota recibís algo concreto: un estante, una suscripción y un lugar en la comunidad. Detrás de ese pago también hay un gracias —de nuestra parte y de toda la ciudad que va a disfrutar el espacio—: cada estante hace posible que este lugar exista.
Tu cuota cubre alquiler, servicios y la coordinación diaria. Todo el superávit va a la cuenta del espacio (eventos, charlas, mejoras) con rendición abierta a los copropietarios.
Detalles de pago y renovación
El precio se fija en dólares y se cobra en bolivianos al tipo de cambio del día. Así el proyecto sostiene su valor real frente a la inflación local.
Tu cuota reserva el estante a nombre de la persona o institución por 12 meses. Para renovarlo avisá con una semana de anticipación: hay lista de espera de gente que también quiere un lugar. Se permiten múltiples estantes si cada uno tiene sentido propio y se mantiene con contenido.
USD 108 al año. Un estante con tu nombre en el centro de Santa Cruz.
Reservar mi estanteCuatro pasos, en este orden.
Obtenés tu estante
Un módulo de 35 × 50 × 35 cm. La arquitecta define su lugar dentro del recorrido. Ahí van tus libros (al menos un par), objetos y notas; los cambiás cuando quieras. Podés tener más de un estante si cada uno tiene sentido propio y se mantiene con contenido.
Ponés el nombre
Cada estante lleva un nombre visible: el de una persona o el de una institución pública o privada. El Estante de los Miedos es la única excepción.
Formás parte antes de que exista
Tu cuota ayuda a pagar el local por adelantado. La comunidad llega antes que las llaves.
Participás cuando querés
La coordinadora y los turnos de voluntarios abren, cuidan y cierran el espacio. Vos podés sumarte cuando quieras, sin obligación. Como voluntario, la suscripción para llevarte libros a casa no tiene costo.
Cada estante es un autorretrato.
Tu estante mide 35 × 50 × 35 cm. Tiene que haber al menos un par de libros: son el corazón. Junto a ellos va lo que quieras sumar —un objeto que te acompaña hace años, una nota escrita a mano, una foto—. Lo cambiás cuando quieras. Cada estante tiene su propia ficha: quien se sienta a leer puede dejar una marca de que estuvo ahí.
La Esquina es una biblioteca comunitaria autogestionada. Los libros no los eligió un algoritmo ni una sola curadora: los eligió cada dueño de estante. Esa suma de criterios personales arma una colección a la que toda la ciudad accede sin costo. Cualquiera puede entrar, sentarse y leer gratis. Quien quiere llevarse libros a casa se hace suscriptor anual; los dueños de estante la tienen incluida.
Es un lugar quieto en medio de una ciudad ruidosa: un oasis sostenido por la propia comunidad. Y es también centro de arte: exposiciones, talleres, encuentros y performances permanentes como el Estante de los Miedos.
"Mostramos ciento cincuenta maneras de ver el mundo, y con ellas las ganas de toda una ciudad de leer, mirar y encontrarse." (la idea que guía este proyecto)
Inspirada en las bibliotecas comunitarias de Japón y Singapur.
De ellas heredamos la idea central: los estantes se comparten, y el espacio se cuida entre quienes lo habitan.
Yaizu, Japón (desde 2020)
Minna no Toshokan Sankaku alquila sus estantes y los cuida con voluntarios. Desde esa primera biblioteca nacieron unas cincuenta más con la misma estructura, repartidas por todo Japón.
Singapur, Casual Poet Library
Rebecca Toh abrió 180 estantes en 42 metros cuadrados. La respuesta de la comunidad fue inmediata, y doscientas personas se ofrecieron como bibliotecarias voluntarias por decisión propia.
Entre todos se reparten los costos, y así el espacio se sostiene desde adentro. Eso es lo que estamos por construir acá.
El Estante de los Miedos
Uno de los 150 estantes no muestra: recibe. Podés dejar un miedo, completar una planilla breve con quien te acompaña y llevarte un talón como constancia. El original queda archivado en gavetas ordenadas por fecha, con acceso restringido. No cuesta dinero. Solo la decisión de soltarlo.
Un proyecto de todos.
Alejandro Sosa
Creador y coordinadorCreador de La Esquina y coordinador del espacio (trabajos administrativos, organizacionales, entrenamientos, community management y capa digital). Implementa sus espacios fijos, entre ellos el Estante de los Miedos. Constructor multidisciplinario con recorrido en ingeniería de software, transformación digital y producción de medios; hoy vuelca ese oficio en la gestión cultural del proyecto: conecta aliados, acompaña a los primeros dueños de estante y sostiene el puente digital de la memoria de La Esquina.
Reservá tu estante.
Si llegaste hasta acá, este espacio es para vos. Elegí el nivel de compromiso que tenga sentido hoy y sumate desde ahí.
Como dueño de estante obtenés un lugar físico y simbólico en el centro de la ciudad, con tu nombre (o el de tu institución) y tu mirada presentes. Sos copropietario: entre los primeros en enterarte de cada actividad y con prioridad en charlas y talleres (aforo de 40 personas).
Si todavía no es el momento del estante, podés donar tu tiempo como voluntario (la suscripción va incluida), sumarte como suscriptor, o simplemente pedir que te avisemos cuando el local abra. Cualquiera de estas opciones suma: la comunidad se construye antes de que existan las llaves.